Articulo

El Entorno Social y la Jubilación

Prof. Dr. Hugo Valderrama

La personalidad de los mayores analizada globalmente, como las características de un sector etario poblacional, no es el resultado del simple proceso biológico o psíquico del envejecimiento (cambios propios de la edad), sino que además de los factores genéticos (herencia), se debe considerar que el individuo envejece en un grupo familiar y social concreto, en un tiempo determinado, con normas culturales, alimentarias y religiosas particulares y que toda esa sumatoria en interacción da lugar a un modelo , un perfil de adulto mayor, que es en este caso el de nuestros días.

Una situación crítica en el proceso de nuestras vidas  es la de la etapa jubilatoria. No debería ocurrir que marque una barrera absoluta entre la actividad y la inactividad, sin embargo, la jubilación brusca o jubilación  guillotina, que es la que vivimos, plantea un cambio drástico en la vida de las personas, con disminución de sus ingresos, modificaciones del rol social y con un alto impacto en lo psicológico. Cada vez  se hace más importante la preparación para este cambio, a fin de prevenir síndromes como el de la “jubilopatía”, con depresión, insomnio, cambio de carácter, etc.

La jubilación a la carta, como modelo alternativo, permite que nos podamos ir preparando de a poco para la jubilación .Por ejemplo, podemos imaginar que de ocho o más horas de trabajo diarias se puede pasar a seis y luego a cuatro, disminuyendo las tareas en forma progresiva, pero  además, parte de las horas se podrían dedicar a la capacitación y transmisión de experiencias a los jóvenes que mañana nos reemplazarán.

Si bien para un sector de nuestra sociedad los mayores son considerados como una carga, cada vez más comienzan a vislumbrarse cambios de actitudes. Por una parte, muchos de nuestros adultos mayores buscan espacios donde poder desarrollarse y ser escuchados y por otra, distintos estamentos de la sociedad colaboran en el logro de este objetivo.

Algunos los jubilados continúan realizando tareas intelectuales, manuales y artesanías, lo que les permite mantener la vinculación social o reintegrarse a la sociedad activa y contar un ingreso económico extra.  También es frecuente que desempeñen otros roles activos, que abarcan los más variados matices, desde el de  “abuelos educadores” hasta la participación en grupos que promueven la integración y la recreación o la promoción de cambios sociales.

A pesar de ello, es mucho lo que queda por hacer y todos somos responsables de que los mayores encuentren el lugar que les corresponde en nuestra sociedad.

Simon de Beauvoir en su libro “La Vejez” escribió  …“La forma en que una sociedad se comporta con sus viejos descubre su equívoco, la verdad de sus principios y de sus fines....”