Articulo

La sexualidad en las mujeres mayores

Diario El Litoral, Sección Nosotros, 14 de Julio de 2014

El sexo en la mujer, a partir de los 60 años, depende de la calidad de la relación con su pareja y del momento anímico que vive o, en caso de no tenerla, de las oportunidades que se le presenten y de si se permite vivirlas.

 

TEXTOS. PROF. DR. HUGO VALDERRAMA, MÉDICO GERIATRA Y GERONTÓLOGO.

Desde que las personas tomamos conocimiento de que la sexualidad no se vincula sólo con la reproducción de la especie hemos podido comunicar amor, placer, deseos y afecto a través de ella, sin que eso implique el tener que necesariamente concebir un hijo, o que sus manifestaciones se encuadren en un segmento etario ligado sólo a la juventud.

Más allá de las modificaciones anatómicas y fisiológicas que impone el paso del tiempo, desear al ser amado conlleva sentimientos que permanecen intactos a pesar de los años. El deseo, desde lo imaginario, la palabra, las actitudes y la experiencia de amor acumulada pueden más que la edad del cuerpo y de las hormonas.

Atrás ha quedado la imagen de la mujer que tenía 60 años hace 60 años. Se la veía vestida de negro, o a lo sumo de gris, con traje sastre y peinado firme a modo de abuela viuda, tía solterona, o simplemente de anciana.

Desde fines del siglo XX, y con más intensidad en el inicio del nuevo milenio, la mujer avanza en un proceso de replanteo existencial muy revolucionario, vinculado al goce de derechos tantos años postergados y además, se anima a proyectar una vejez plena y llena de posibilidades.

Cuando se tienen 60 años seguramente ya se resolvieron los grandes problemas de la vida. Los hijos son mayores y se inicia un ciclo culturalmente más productivo, una etapa de crecimiento intelectual con asiento en la experiencia.

REPLANTEOS

Esta etapa también va de la mano con un nuevo vínculo con lo físico, el replanteo de estereotipos y de muchas ideas negativas. Vale, como ejemplo, el poder hacer el amor sin consultar el calendario, dejando circular libremente el deseo, lo que se vivencia como altamente gratificante.

Claro que la mujer puede seguir siendo sexualmente muy activa pero su participación está muy vinculada al deseo y a la disponibilidad de un marido, o de una nueva relación, que exprese sentimientos similares.

Con el avance de los años, a los 70, 80 y más, la sexualidad sigue siendo una gran posibilidad de comunicación de placer, emociones y sentimientos, a partir de la atracción sexual, con o sin relaciones coitales.

Deseo remarcar, sobre todo para los más jóvenes que lean este escrito, la importancia de la atracción sexual. Muchas veces frente a la viudez del padre o de la madre, los hijos comentan que consideran aceptable “que tengan una compañía”, para evitar la soledad. Si bien la compañía es muy importante, el hecho de que una persona sea mayor no implica que esa condición alcance como antídoto de la soledad que les preocupa a los hijos.

Es la atracción y el deseo lo que de fondo movilizan a las personas para la construcción de una nueva unión de pareja en la que no se sufra de soledad y, además, se proyecte la alegría de poder amar. La atracción y el deseo, sea cual fuera la edad que se tenga, son parte de la vida de relación y hacen, entre otros factores, a la calidad de vida y a la manifestación del amor, porque en salud no existen causas concretas que condicionen que con el avance de los años el deseo se extinga.

La mujer de 60 años o más puede ser una excelente amante por tener, por su madurez, más experiencia, estabilidad emocional, seguridad en sí misma y, en muchos casos, haberse podido liberar de ataduras y prejuicios a lo largo de la vida.

Sin embargo, para una gran cantidad de mujeres mayores, la sexualidad se ve como algo lejano, como una etapa del pasado y, por lo tanto, terminada.

Los factores que colaboran para que esto no ocurra son el mantenimiento de la autoestima, el tener una pareja deseable, el deseo sexual activo y las características positivas o negativas de su historia sexual previa.

Más que nunca, a medida que pasa el tiempo, la mujer necesita de un proceso que vincule miradas, actitudes, caricias, gentilezas y caballerosidad, de modo que el deseo de amar continúe vigente o se revitalice. Es claro, entonces, que la sexualidad femenina -mucho más que la masculina- se relaciona con los acontecimientos que se vivencian y con el momento emocional que se transita.

RELACIONES GENITALES

Respecto puntualmente de las relaciones genitales, algunas mujeres manifiestan no mantenerlas por carecer de pareja, ausencia del deseo en ellas o en sus parejas, problemas de salud, monotonía en las relaciones, problemas económicos o familiares que afectan la libido o por una inadecuada lubricación vaginal que obstaculiza una genitalidad placentera.

La forma en que la mujer se ve a sí misma puede afectar lo que es capaz de sentir y hacer. Así, una mujer que se preocupa demasiado por sus cambios de apariencia a medida que va envejeciendo (no aceptación o vergüenza de su cuerpo) puede pensar que el hombre ya no la encuentra atractiva y estas ideas van a interferir con su forma de desear y disfrutar del sexo.

Desde el punto de vista fisiológico, todas las fases del proceso orgásmico se mantienen con una intensidad menor, se requiere de más tiempo para lograr el orgasmo y las contracciones musculares en esta etapa disminuyen en número e intensidad y la disminución del trofismo vaginal postmenopáusico, con disminución de la lubricación de la mucosa, convierten a la vagina en un órgano susceptible a las molestias por roce, situación que mejora con la terapéutica ginecológica y con cremas lubricantes, evitándose así la dispareunia o contracciones musculares dolorosas, bastante frecuentes con el paso de los años.

Recomendaciones

Tener 60 años para la mujer debe ir de la mano con estar dispuesta a vivir intensamente los años que vienen, con la convicción de que el tiempo, sobre todo el presente, cobra un altísimo valor.

Ya no se debe posponer más lo que ha quedado en el tintero y, mucho menos, las ilusiones y los sueños. Es tiempo de saber quiénes son las personas confiables, las verdaderas amistades, de conocer el cuerpo y los sentimientos que lo movilizan. Es también el tiempo de poder estar en soledad y, sin embargo, sentirse bien.

Tener 60 años es el tiempo de gozar lo logrado con los hijos, con el trabajo o la profesión y de transformarse en una abuela, que si sufre la ausencia de su pareja por viudez o separación pueda, si lo desea, disfrutar del amor sin culpas.