Articulo

Los adultos mayores también se suman a las citas online

Diario El Litoral - Santa Fe - Argentina

EDICIÓN IMPRESA

Área Metropolitana
Edición del Domingo 03 de octubre de 2010

A NUEVA TENDENCIA MUNDIAL QUIERE INSTALARSE EN LA CIUDAD

Los adultos de Santa Fe también se suman a las citas online

Mario Pettorossi y María Rosa se conocieron a través del chat y llevan cinco años juntos. Es apenas una, entre tantas historias de amor que se generaron gracias a Internet. Foto: Flavio Raina.

Solteros, viudos y divorciados de la Argentina constituyen una importante plaza para las empresas nacionales y extranjeras, que apuestan al negocio de las relaciones por Internet. La historia de un caso local.

 

Ignacio Andreychuk

iandreychuk@ellitoral.com

Sábado 29 de octubre de 2005, pasadas las 16, “Petto” dice: “Hola, ¿cómo estás?”. Del otro lado, “Dulcinea Argentina” contesta: “¡Hola!, todo bien. ¿Vos?”.

Hoy, cinco años después, a cualquier hora, Mario Pettorossi (58) y María Rosa Ross (53) son los protagonistas de una relación amorosa que nació de esos dos nicknames en una sala de chat para adultos de UOL Sinectis. Ella de Santa Fe, abogada; él de Buenos Aires, licenciado en Recursos Humanos, ambos divorciados. Su historia rompe los lineamientos generales de hombres y mujeres mayores —franja comprendida desde los 45 a los 60 años— establecidos en esta sociedad.

Los encuentros online entre las personas adultas crecieron sustancial y vertiginosamente durante los últimos años en el país. Las empresas invierten cada vez en el rubro, con montos siderales que en muchos casos provienen de firmas extranjeras. Santa Fe no está exenta de las citas vía Web, incluso hay vínculos afectivos que permanecen en el anonimato, pero Internet poco a poco apunta a convertirse en un medio determinante por el cual los solteros grandes se conocen. Sin embargo, las características de las citas por Internet son diversas: algunas relaciones perduran en el tiempo, otras no.

En la Argentina hay 17 millones de solteros, según estadísticas que maneja la empresa Meetic.com, que orienta su perfil comercial sobre esa base. En definitiva, existe un amplio abanico de personas que se transforman en potenciales usuarios de este tipo de redes de contacto.

“Fue en una sala de chat que está dividida por edades (46 a 60 años). Trabajaba en una empresa de telefonía celular y estaba en una guardia, aburrido. Entonces me metía a Internet para hablar con alguien”, recordó Mario, divorciado, sobre el primer contacto con María Rosa.

Ella, por su parte, relató su versión: “Era la primera vez que ingresaba a esa página después de estar seis meses sin chatear. No me acuerdo por qué me topé con ese sitio, pero estaba aburrida y entré. Ahí vi un nick que decía Petto, que me llamaba para hablar en privado. Es decir, ni siquiera ingresé a la sala principal de chat, sino que directamente empecé a escribirme con él”.

Acceder a las posibilidades de contacto personal que brindan las nuevas tecnologías no resulta, necesariamente, un gasto importante. De hecho, las empresas nacionales cobran entre 30 y 600 pesos para ofrecer paquetes con mayores posibilidades de navegación por Internet. La suscripción puede ser mensual, trimestral, semestral o anual.

Mario y María Rosa aseguran: “Hubo un clic desde el primer momento. Después del primer contacto en la sala privada, pasamos al MSN Messenger, que era mucho más dinámico y la posibilidad de interactuar es mayor. A las tres horas cortamos la conversación por chat y él me mandó un poema. Ahí nos dimos cuenta de que hubo algo”.

Al darse cuenta de que la ilusión crecía, fulgurante, los encuentros “virtuales” empezaron a demandar más horas y nuevos elementos. “Nos comunicábamos todos los días, pero ya con la cámara Web. Mario empezó a decirme que quería conocerme. Fue muy rápido todo”, dijo María Rosa.

Otra instancia de ese amor que comenzaba a germinarse fue la primera charla telefónica. “¡Me encantó su voz!, de eso me acuerdo perfecto. Lo que me gustó de él es que no fue invasivo en ningún momento; pasó un tiempo hasta que me pidió mi número para llamarme”, contó la abogada.

“Salí del ciber para llamarla por teléfono. Teníamos que hablar”, remarcó él.

En ese momento, se manifestaron distintos temores ante la nueva expectativa. “Yo estaba divorciada, sola con mi hijo y tenía miedo de quién era la persona que llegaría a mi casa”, se sinceró la mujer.

Opciones limitadas

La pareja Pettorossi-Ross, así como los especialistas consultados por El Litoral (ver aparte) convinieron en que es una franja que no representa una gran seducción comercial para los inversores. Dicen que en la ciudad no hay un abanico de ofertas para los solteros adultos que quieren vincularse con sus pares.

Inclusive, “en Santa Fe es una edad que parece estar olvidada”, reclamó María Rosa. “Hay un solo lugar, pero no a todos les gusta sólo ir a bailar, porque ahí no podés desarrollar una charla profunda ni conocer a la otra persona”, agregó.

En cuanto a la oferta en Internet para estas personas, los sitios son muchos y se clasifican de acuerdo a los intereses de cada soltero al momento de iniciar una búsqueda. Desde el nacimiento de este fenómeno mundial, los adultos sólo tenían la posibilidad de ingresar a los sitios específicos para las citas online (ver aparte), pero hoy las alternativas son muy variadas.

Por ejemplo, Emagister.com es una comunidad de aprendizaje por Internet que reúne millones de usuarios en todo el mundo. Resulta un punto de encuentro “virtual” para profesionales, aficionados y universitarios de distintas edades donde todos reciben información de los cursos a desarrollarse y se organizan foros por la Web.

“Lo que generó que siguiéramos con la relación fue que no hablábamos pavadas, sino cuestiones que nos interesan a nivel individual. Hubo un punto en común, algo que no siempre ocurre con las personas que chateás en las salas. Algunos van directamente a las tonterías o al levante”, indicó María Rosa.

Cara a cara

Llegó el día. “Petto” y “Dulcinea Argentina” pasaron a ser finalmente Mario y María Rosa.

Ella contó que lo fue a buscar a la estación, pero no recuerda cómo se reconocieron. Y él sacó a la luz aquella primera impresión: “Fue fácil: ¡no hay muchas mujeres que se atrevan a ponerse una remera amarilla! (risas)”.

Hubo una fuerte conexión. “Nos vimos y empezamos a decirnos cosas lindas, prácticamente a los gritos en medio de la terminal. Fue algo rarísimo porque ninguno es muy extrovertido”, detalló María Rosa.

Para reforzar la historia, Mario contó una anécdota: “Lo más insólito fue que venía a verla y, en el peaje de San Lorenzo, se rompió el micro. Tardé cuatro horas más en llegar acá”.

Los miedos al “qué dirán”

Santa Fe, por esa condición de ciudad con alma de pueblo, presenta menos opciones para el adulto que otras urbes del país. Las novedades fluyen continuamente del boca a boca, con lo cual algunas personas tratan de mantener sus actividades bajo la solapa.

“La sociedad santafesina es muy conservadora. En nuestro caso, jamás sentimos un prejuicio por cómo se dio la relación. Alguna amiga me dijo que era una tarada por conocer alguien así, pero todo depende de cómo se ofrezca el producto: debe estar armado de tal manera que sea una garantía, porque la inseguridad puede ser un pero para esta práctica”, detalló María Rosa Ross.

Agregó que “faltan espacios para que la gente adulta se pueda relacionar. No sólo es cuestión de un lugar para ir a bailar, porque no a todas las personas les gusta eso. Donde hay música permanentemente, no se puede charlar algo interesante con alguien. Y si hay, quizás no lo hacen porque el santafesino es prejuicioso”.

Mario Pettorossi, además, confesó que también le dijeron que “estaba loco por conocer una mujer vía Internet. Es lo más normal del mundo, porque los medios de comunicación son alternativas más que válidas”.

“Hoy todos se animan”

La Dra. Raquel Rascovsky -matrícula nacional Nº 33.956- es médica psicoanalítica. Trabaja en la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). La especialista se refirió a las relaciones vía Internet en la adultez.

“La gente mayor, en general, se anima hoy mucho más a ese tipo de vínculos. De hecho, cuando un señor enviuda, al día siguiente lo llaman todas las amigas de la mujer... Pasa que las mujeres somos madres en el fondo y, cuando vemos a alguien desprotegido, nos aparece el instinto maternal para ayudarlo”, resumió.

Indicó que esta práctica “recién ahora se da con frecuencia, porque antes, los adultos no accedían a Internet. Tenían serias dificultades, pero la historia cambió”.

Rascovsky expresó que “no está nada mal que lo hagan, porque son momentos de ilusión”.

Por su parte, el Dr. Leopoldo Salvarezza -matrícula nacional Nº 24.525- es psicogerontólogo. Trabaja, especialmente, con los adultos mayores. Pero aseguró que le tocó atender gente adulta que conoció a otra persona por Internet. “Me parece fantástico, porque se van adecuando a los cambios tecnológicos en la vida diaria y que lo incorporan como un referente incontrastable”, dijo.

Salvarezza agregó que “los temas sexuales hoy se hablan mucho más que antes, en todas las edades. La gente grande se anima a tomar la iniciativa”.

Respecto de la vejez, el gerontólogo explicó que “en muchos casos depende de característica personal y de la historia de cada uno. Cuando más libre haya sido esa persona con respecto a los temas vinculados con la sexualidad y la genitalidad a lo largo de su vida joven y adulta, mejor reaccionará cuando es viejo”.

/// ANÁLISIS

Otra mentalidad

Dr. Hugo Valderrama (*)

Nosotros trabajamos sobre todo el proceso de envejecimiento de las personas.

En Santa Fe, por la información que uno maneja, los solos y solas no tienen infinidad de opciones. Siempre fue así. Esa franja nunca se supo manejar desde el marketing. Tiene más oferta de sexualidad la ancianidad que los adultos. El problema es dónde van; no existe una oferta de servicios.

Santa Fe es una ciudad pueblo. Gobierna la mentalidad del qué dirán, más allá de las evoluciones que se producen en la sociedad. La mujer que tiene 50 años, no sé si será prejuiciosa, pero el modelo de ciudad es lo que le molesta.

Particularmente, no me metería en Internet a buscar una persona, pero porque no me gusta esa práctica. Me parece que una foto no muestra a la verdadera persona. Sin embargo, va de acuerdo con los lazos que uno tenga armados y a la historia que lleva la gente a lo largo de su vida. Quizás yo pueda vincularme con otra persona mediante una vía social, pero hay otros hombres y mujeres que necesitan de Internet para entablar una conversación y un posterior encuentro.

(*) Médico gerontólogo

(matrícula provincial número 2170).

En castellano

Online. Término inglés traducido como en línea, que significa un ordenador está conectado a cualquier red.

Nickname. Significa apodo o “alias” y se utiliza en informática para identificar a la persona que accede a Internet.

Chat. Proviene del inglés y en español equivale a charla, también conocido como cibercharla, que designa una comunicación escrita realizada de manera instantánea a través de Internet.

Internauta. Resultante de los términos Internet y navegante, que describe a los usuarios habituales de esta red.

250.000

argentinos son miembros del sitio Zonacitas.com, que se especializa en la oferta y demanda de parejas “virtuales”, ocasionales o no, heterosexuales u homo.

20

millones de internautas

aproximadamente, existen en el país según reporta Citasweb.com, otro destino muy solicitado.